
¿En qué consiste esa causa única? Consiste en el “olvido de la Verdad de que el ser humano, siendo hijo de Dios, es originalmente perfecto”.
El ser humano, a pesar de ser una criatura maravillosa, se juzga imperfecto. Debido a esto, surgen muchas angustias, muchos sufrimientos y ocurren diversos infortunios, desde enfermedades hasta falta de dinero. Todo se resolvería si las personas comprendiesen realmente la causa única de las infelicidades. Sin embargo, a la mayoría le cuesta comprender esto. Aunque puedan comprenderlo con el cerebro, no lo comprenden desde el fondo del alma. Sin embargo, el hecho es que todos los seres humanos son maravillosos hijos de Dios. Por lo tanto, no es necesario desistir de comprender la causa única. Basta empeñarse para descubrirla.
¿Qué se debe hacer para descubrir la causa única? Se debe entrar en una “escuela” (lugar de entrenamiento). Si usted quiere aprender a manejar un automóvil, ¿Qué debe hacer? ¿Se entrenará usted solo perseverantemente? Puede ser que, aún entrenando solo apruebe el examen. Pero, el entrenamiento solitario seguramente le llevará mucho más tiempo, y la probabilidad de fracaso en el examen será mucho mayor. No solo para el dominio del volante, sino también el corte y costura, la culinaria y otros trabajos el mejor camino ¿no sería frecuentar un lugar para el aprendizaje (escuela)?
Lo mismo ocurre con la elevación de la fe y el entrenamiento mental. Como es difícil obtener un resultado satisfactorio por medio de prácticas aisladas, lo mejor sería efectuar el adiestramiento en las academias de entrenamiento de espiritual de Seicho-No-Ie. De este modo, se puede despertar a la Verdad de que “el hombre es hijo de Dios” mucho más rápidamente que por medio del ejercicio solitario.
Obviamente, quien no consigue alcanzar ese objetivo desde la primera vez deberá regresar a las academia dos, tres o más veces. Por lo tanto, recomiendo a usted se dirija a una de nuestras sedes (ver contactos) para aprender concretamente lo “que es una fe correcta” y “como vivir la vida según Seicho-No-Ie”.
Seicho Taniguchi
Revista Sea Feliz No. 69