Palabras de Sabiduría

“… las personas que se dedican a emprendimientos que tienen como objetivo un gran público, deben tener la sensibilidad de captar los cambios de la época, si no lo hacen, no lograrán acompañar el avance de los tiempos.”

El Sol vuelve a Brillar


“Yo leí La Verdad de la Vida, pero mi esposo no se curó de la enfermedad. Me volví adepta, pero él no se curó... Diversos tipos de infelicidad están surgiendo uno después del otro. Hasta ahora, yo no he visto que se realice nada de lo que deseo, pero al menos este deseo me gustaría que fuese atendido: quiero que trasladen a mi marido del cargo que está ocupando ahora...” Esta es la carta que recibí hoy de una señora.


¿Qué parte de La Verdad de la Vida habrá leído? “La Imagen Verdadera de la Vida ya tiene todos los deseos realizados” – esta es nuestra enseñanza. Aunque en la faz de la Tierra el tiempo esté nublado o lluvioso, el Sol no está cubierto de nubes. Este es el Aspecto Verdadero. De la misma manera, aunque este mundo se muestre adverso con nosotros, en el Aspecto Verdadero tenemos todos los deseos ya realizados. Si contemplamos este Aspecto Verdadero, brotará la alegría en nuestra alma. Brotando la alegría en el alma, esa alegría se manifestará en el mundo de las formas y nuestro destino se tornará feliz. Como esa señora tiene apenas quejas en la “mente”, le surgen solamente motivos para quejarse, de acuerdo con la ley “Los tres mundos son la manifestación de la mente”.


Exactamente porque la persona se queja es que suceden “cosas que le causan queja”. La felicidad no vendrá si la persona está insatisfecha con Dios, cuando es ella misma quien está creando motivos de queja para sí misma. Realmente, todo es hecho conforme se cree.


Cuando yo digo “Si usted no tiene quejas en su mente, no surgirán cosas que le causan queja”, los quejumbrosos me responden: “Si desaparecen las cosas que me causan queja, podré dejar de quejarme; pero, apareciendo tantas cosas desagradables, no es posible dejar de quejarse”. Es así, se quejan todos los días, y ese “pensamiento de queja” es concretizado al día siguiente en forma de “incidentes desagradables”; en consecuencia, se quejan más aún. Así, para tales personas, la queja y la infelicidad giran en un círculo vicioso interminable.


Eso sucede porque no conocen la ley de la mente. Como piensan que es real la infelicidad que está sucediendo ahora ante sus ojos, no logran alegrarse por más que lo intenten, y sus quejas continúan interminablemente. Las quejas son como el carbón que mueve a la locomotora de la “infelicidad”. No sirve decir: “La locomotora de la infelicidad, no se moverá”, si esas personas continúan activando el fuego en el horno de la locomotora. “¿Entonces, como podremos dejar de quejarnos?” – preguntarán. Basta pensar: “Lo que está sucediendo ahora ante mis ojos es la materialización de mis pensamientos del pasado, los cuales se están eliminando de esta forma. Gracias a Dios!” En seguida, agradeciendo, mentalizar: “Sea lo que sea que esté sucediendo ante mí, eso es apenas la proyección de los pensamientos y no existe de verdad. En verdad, ahora, yo, mi esposo y mis hijos somos todos saludables y felices... Gracias a Dios!”.
La mente es el origen de todas las cosas.


Del libro La Verdad de la Vida, vol. 37, pp. 131-133

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La Sagrada búsqueda y la peregrinación

De este modo, la humanidad inicia la sagrada búsqueda de Dios y la peregrinación para ir a Su encuentro. Algunos Lo descubren en el budismo, con el nombre de buda; otros en los actos de caridad y en el amor al prójimo, con el nombre de misericordia; otros Lo descubren en la iglesia e intentan entrar en contacto con Él por medio de oraciones hechas en ese recinto. En tanto, existen sectas religiosas en que la fe en Dios o en Buda se distorsiona debido a la influencia de la mente estrecha, exclusivista y dominadora de algunos padres, pastores o monjes que intimidan a los adeptos con palabras tales como: "Si abandonan esta iglesia (o este templo) podrán sucederles terribles desgracias como castigo de Dios (o Buda)". Así, los adeptos de esas sectas, en lugar de encontrar al Dios verdadero, son aprisionados por un "Dios amenazador" y terminan perdiendo la libertad. El Dios verdadero jamás intimida al hombre con amenazas y castigos. Si la persona cree en el castigo o en la venganza de Dios, es porque escogió mal el camino en la búsqueda de Dios.

(Taniguchi, Masaharu; Vivir Junto con Dios, Pág. 47).

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